viernes, 20 de noviembre de 2015

Sentimientos se entremezclan en este inicio de mi viaje, dando paso a una sensación extraña de curiosidad intensa por lo que deparará el Tiempo. Tiempo que me llevará a recorrer las entrañas de la cordillera más extensa del planeta, y a su vez Tiempo como oportunidad única de rodar en paralelo a mi interior y descubrir en qué latitudes se mueve. Tiempo necesario para ordenar ideas, pensamientos y sentimientos y llegar fluir en una sola dirección: Sur.

Obviamente, ante tal plan, las palabras miedo y vértigo también vuelan alrededor de mi cabeza, como buitres esperando su ocasión. Muchas dudas se generan, o yo soy el que las genero. Y no, no quiero mas buitres! Seré capaz de llegar al punto de simplicidad de tan solo dejarme llevar a donde mis pedaladas quieran?  La anestesia del caminito.

No voy a hacer nada nuevo, mucha gente convirtió la bicicleta en su medio de vida, cultura y medicina. Gente grande a pasitos pequeños, que siguen una única meta: avanzar en la dirección que sus corazones les dictan, lejos de preocupaciones idiotas. Caminar despacio, dejándose impregnar por diferentes esencias que vienen desde lo mas profundo de las personas, y valiéndose de todo el ánimo que pueda caber en unas alforjas, gran dosis de arrojo y determinación. Dejarse llevar.


No se cómo he llegado hasta aquí, quizás no fue el inicio de viaje que imaginé, pero...qué mas da, allá vamos!